¡Oh capitán! ¡Mi capitán!
Nuestra terrible travesía ha terminado,
Tu sacrificio a todo Natlan ha salvado,
Y finalmente has ganado tu premio anhelado,
Próxima está la arena Sacrofuego, ya oigo los vítores,
el pueblo aclamando a los vencedores,
Todos observan tu símbolo,
el gran grabado de piedra muestra de tu grandeza;
Más ¡ay corazón! ¡mi corazón! ¡mi corazón!
¿No ves el frio hielo azul que te rodea?
Allí, en el trono, donde mi capitán
Yace extendido, helado, muerto y vivo.
¡Oh capitán! ¡Mi capitán!
Levántate para escuchar los vítores.
Levántate. Es por ti que izan las banderas.
Es por ti que se celebran fiestas.
Son para ti estos tocados, y esas coronas adornadas.
Es por ti que en todo Natlan hormiguean las multitudes,
Es hacia ti que se alzan sus clamores,
que vuelven sus almas y sus rostros ardientes.
¡Ven capitán! ¡Querido líder!
¡Deja pasar mi brazo bajo tu cabeza!
Debe ser sin duda un sueño que yazgas sobre el trono.
Extendido, helado y muerto, pero vivo.
Mi capitán no contesta,
sus labios siguen pálidos e inmóviles,
Mi líder no siente el calor de mi brazo,
no tiene pulso ni voluntad,
Pero mi Capitán, está ahí, majestuoso, descansando,
su travesía por fin ha concluido.
¡El vencedor está en el trono del fuego primigenio,
descansando de su travesía de siglos!
¡Oh gran Natlan, alegraos! ¡Celebrad!
Pues ya ningún guerrero contra el abismo morirá
Mientras yo con dolorosos pasos
Recorro el puente donde mi capitán
Yace extendido, helado y muerto, pero vivo.